Si sufrimos un problema generado por la presencia constante de elevados niveles de ruido estamos siendo agredidos. Nuestra salud se resiente y nuestra calidad de vida desaparece.
Es cierto que vivimos en un mundo en movimiento y que esta actividad genera presencia acústica en todos los ámbitos. El silencio en lo cotidiano es imposible. El continuo ajetreo en la ciudad y la actividad humana básica genera niveles de ruido que todos sentimos.
Pero no debemos pensar que toda actividad justifica su molestia. Partiendo de que cada día es mayor el grado de desarrollo técnico en materia de aislamiento acústico y de moderación del ruido podemos pensar en moderar y evitar la agresión que supone el exceso de niveles de presión acústica en nuestro entorno urbano, comunitario y personal.
Actuar en pos de implementar medidas correctoras de ruido es fundamental. También habrá que hablar y estudiar el ámbito de la educación y el respeto en materia de convivencia vecinal. Aplicar y actuar en esta materia nos llevará a corregir los excesos y prevenir en el futuro la molestia.
Hacer del ruido una molestia del pasado no solo es cuestión de respeto y educación sino de acción en materia técnica que nos lleve, aplicando las más avanzadas medidas de corrección, a moderar esos niveles y evitar la agresión.
Ante el ruido y la inacción, el respeto y la acción.
Abogado del Ruido te ayuda.





