¿TE AYUDAMOS Y HABLAMOS DEL RUIDO?

Las características del ruido que tanto molesta.

Los años de ejercicio me hacen ver la casuística y la problemática del ruido desde una perspectiva muy profesional, pero nada ajena del sentimiento personal de quienes aparecen como clientes. Tener delante, sobre mi mesa, expedientes que desbordan decibelios te hace conocer muy bien a los afectados que piden amparo, asesoramiento y protección frente a la agresión acústica que supone. Abogado del Ruido es un puerto donde amarrarse en momentos de temporal.

La exposición al ruido nos lleva a la desesperación por su continua molestia. Sentimos acertadamente la dificultad en alcanzar la solución en este tipo de conflictos. La problemática generada por el ruido deviene del exceso de presión acústica o nivel de dBA. Pero no solo la superación de estos sino la constante molestia, la repetición y la presencia continua a nuestro lado. 

Los espacios de sufrimiento son muchos. El domicilio o el hogar viene siendo ocupado por ajenos sonidos aéreos o estructurales. Cuando hablamos de aéreos nos referimos a los que transmitiéndose por el aire llegan a nuestros tímpanos haciéndolo vibrar, mientras que los estructurales parten de dicha transmisión vibrando y transmitiendo la mima hacia nuestros tímpanos.

La realidad del ruido es compleja y su casuística casi infinita. Partiendo de la regulación vemos como se ha pasado de tratar el ruido en relación con determinadas actividades o sector concreto, poniendo límites de emisión de estos, a entender el problema del ruido desde el punto de vista ambiental y de niveles de percepción.

La Organización Mundial de la Salud nos lo dice y nos lo repite. La salud nos obliga frente al ruido. La afección por ruido y sus efectos perjudiciales aparecen en listados enormes que enumeran sus afecciones. Van desde el estrés hasta problemas alimenticios. 

Mi propósito es mostrar brevemente, con un estilo claro y cercano, una de las características del ruido que tanto nos afecta y que se concreta en la ajenidad del ruido.

EL RUIDO QUE NOS MOLESTA ES SIEMPRE AJENO.

Si miramos al ruido de frente, vemos como la sensación de malestar viene de algo externo a nosotros. No aguantamos molestarnos a nosotros mismos. El ruido pasaría a ser sonido relajante o puro silencio si fuéramos nosotros los que nos agrediéramos acústicamente.

Nuestra voluntad o el hecho mismo de nuestra naturaleza nos hace tender a la protección instantánea. Imaginemos la cercanía a nuestra piel de una cerilla encendida. Nuestro brazo, sintiendo el daño, se separaría inmediatamente sin esperar segundos a que nuestro cerebro argumentara en favor o en contra de tal movimiento. Lo mismo pasa con el ruido. Quién no ha bajado de repente esa emisora que por sorpresa comienza con un volumen ensordecedor. Quién no ha bajado el volumen ante el caer en brazos de Morfeo del compañero o compañera de sofá o quién no ha instado a bajar el volumen ante el incipiente cerrar de ojos propio.

El descanso es algo que necesitamos y el ruido nos lo roba a base de molestias ajenas. La no autoría del ruido es una constante básica en los casos de ruido. La mayoría de nuestras casas las tenemos adaptadas para nuestro confort y cualquier chirriar en nuestras instalaciones propias es objeto de estudio y de corrección inmediata. Lo vemos como mal funcionamiento o defecto que necesariamente tenemos que corregir.

Esa visión de defecto por exceso, que aparece en nuestra mente ante una molestia por ruido propio, no se tiene cuando nuestro ruido afecta a terceros. Cuando se vuelve ajeno a los demás desaparecen los defectos a nuestros ojos y oídos.

Es aquí cuando el ajeno, el ruidoso, va tomando o asumiendo papeles de lo más variado:

  • El vecino ruidoso es uno de los más comunes. El cercano personaje que toma su vivienda como lo propio y como territorio donde los límites solo los pone él. Siempre he dicho que dicho pensamiento egoísta y alejado de la idea de comunidad es erróneo. Los derechos y obligaciones que como propietario y sobre todo como vecino tenemos en relación con los que viviendo junto a nosotros nos rodena son muchos. Pero cuando decimos y exigimos que en las viviendas no se pueden realizar actividades molestas que perturben a los demás no estamos limitando el uso de la misma por el propietario sino que estamos exigiendo un uso adecuado de esta.
  • El campo de baloncesto.
  • La discoteca.
  • El taller de reparación.
  • La terraza., la discoteca.
  • La sala de fiestas .
  • El restaurante o con amenización musical.
  • …..Todos ellos NO son infraestructuras activas adecuadas para una vivienda que en comunidad convive con otras a escasos centímetros. La actividad molesta debe de desaparecer de la comunidad como resultado del uso adecuado de los elementos privativos y también comunes de la comunidad.

            Hacer que entendamos el bumerang de la molestia por ruido es fundamental. No hay que compartir nuestro ruido con los demás. Hay que actuar con un alto nivel de respeto y buena convivencia.

Antonio García García.

Director de Abogado del Ruido

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"En el nivel de ruido que nos molesta, influye sobre todo el nivel de conciencia que frente al mismo tiene quien lo genera".

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