La constante molestia, el ruido continuo o exagerado en los distintos ámbitos de nuestro vida es real hoy en día. Nos vemos en situaciones nunca queridas pero impuestas.Si nos pidieran que eligiéramos, como deseo, una momento o vivencia nadie propondría un momento molesto ni desagradable.
Cuando el ruido se presenta en nuestra vida y en la de nuestros familiares comienza el descontrol y la afección motivada por esa agresión acústica. El hogar, lindo refugio del descanso privado, se ve violentado por el ruido del tráfico, fiestas, actividades deportivas,….. Esta realidad, constante en nuestras ciudades, no debe ser una realidad inamovible y ante la cual no podamos actuar y con ello evitar.
Es en este campo en el que debemos centrar nuestra atención. Ser inteligentes ante los inconvenientes nos hace ser eficaces. La protección de la salud ante la agresión acústica debe ser una prioridad de los Organismos públicos y privados ante el problema del ruido. Pero esta inteligencia se demuestra moderando.
El «PACTO GLOBAL FRENTE A LA VIOLENCIA ACÚSTICA» viene a ser una necesidad en el campo de la actuación frente a la contaminación acústica.









