¿TE AYUDAMOS Y HABLAMOS DEL RUIDO?

Respeto, convivencia y movilidad.

Ser consciente de la necesaria cercanía debiera abrirnos los ojos ante la obligada convivencia. Abstraernos del lo ajeno es cada día más difícil. Lo tenemos tan cerca, junto a nosotros, que llegamos a tocarlo, sentirlo y muchas veces sufrirlo. 

Respeto

Tener al vecino tras la pared de nuestro salón, frente a nuestra puerta, sobre nuestra vivienda o bajo nuestros pies es una realidad cierta y ordenada en una sociedad urbanita.

Punto de partida e historia.

Desde antiguo hemos ocupado las mejores zonas geográficas para establecernos. Las primeras ciudades, desde Mesopotamia hasta la china Chang’an, han buscado los mejores entornos. Fértiles tierras que hacían de los asentamientos la cuna de artesanos y comerciantes y sin que la ganadería y la agricultura quedaran distantes. Estas urbes han sido el germen de las relaciones interpersonales. Puertas con puertas y calles que han atraído a millones de personas a sus cada vez más elevados edificios.

Localización de las ciudades

Así, podemos entender que la evolución de las cosas es motivada por la transformación. A su vez esta última se produce movida por los cambios derivados de la experiencia y las necesidades que se van creando. Todas ella, muy dispares, las cubrimos adaptando nuestro entorno. La prioridad o importancia que a lo largo de la historia hemos dado a las mismas han marcado la dirección de esa evolución.

En este punto es donde quiero hoy detenerme, en esta evolución. Los miles de años de evolución en las ciudades debieran haber evitado la elevada contaminación acústica que sufrimos hoy en las mismas.

Siempre hemos sabido que las ruedas de los carros y carruajes antiguos generaban ruido; que el torno del alfarero generaba golpeteo, y que la vivienda cercana, pared con pared, hacía que escucháramos con claridad las conversaciones del vecino o que la fiesta o charla alegre a deshoras provocaba desvelos a quienes habitaban cerca. Entonces, ¿Qué ha pasado para que la evolución no haya conseguido que la contaminación acústica y el ruido se hayan mitigado? No hay evolución sin necesidad y esta es la cuestión.

Evolución y conclusión.

El transcurso de los años nos ha hecho ver como dimos más importancia a la vida, por vida, que a la forma de vivirla. Así, hemos dejado en un segundo o tercer plano la calidad acústica de los entornos urbanos primando, esos sí, el conjunto cercano y alto de viviendas. Y, por otro lado, hemos dejado de lado el tema del ruido. Partimos dando prioridad a la movilidad motorizada individual creando espacios exclusivos para esta y que atraviesan, como si fueran cortes, los espacios de convivencia.

Pero estamos a tiempo de evitar que la convivencia se desangre. Las viviendas y la vida en ellas deben contar con el obligado respeto vecinal y nuestras calles con el necesario acometimiento de medidas que lleven a una movilidad silenciosa y sin ruidos.

Como siempre digo, estamos a tiempo de evitarlo. Pongámonos a ello. 

Respeto y movilidad respetuosa.

ANTONIO GARCÍA GARCÍA

ABOGADO DIRECTOR DE ABOGADO DEL RUIDO

Ruido e inacción.

Si sufrimos un problema generado por la presencia constante de elevados niveles de ruido estamos siendo agredidos. Nuestra salud se resiente y nuestra calidad de vida desaparece.

Es cierto que vivimos en un mundo en movimiento y que esta actividad genera presencia acústica en todos los ámbitos. El silencio en lo cotidiano es imposible. El continuo ajetreo en la ciudad y la actividad humana básica genera niveles de ruido que todos sentimos.

Pero no debemos pensar que toda actividad justifica su molestia. Partiendo de que cada día es mayor el grado de desarrollo técnico en materia de aislamiento acústico y de moderación del ruido podemos pensar en moderar y evitar la agresión que supone el exceso de niveles de presión acústica en nuestro entorno urbano, comunitario y personal.

Actuar en pos de implementar medidas correctoras de ruido es fundamental. También habrá que hablar y estudiar el ámbito de la educación y el respeto en materia de convivencia vecinal. Aplicar y actuar en esta materia nos llevará a corregir los excesos y prevenir en el futuro la molestia.

Hacer del ruido una molestia del pasado no solo es cuestión de respeto y educación sino de acción en materia técnica que nos lleve, aplicando las más avanzadas medidas de corrección, a moderar esos niveles y evitar la agresión.

Ante el ruido y la inacción, el respeto y la acción.

Abogado del Ruido te ayuda.