¿TE AYUDAMOS Y HABLAMOS DEL RUIDO?

Información y concienciación sobre el ruido.

Podemos decir, sin error a equivocarnos, que el exceso de ruido puede ser un agresor que no discrimina. Cuando hablamos de la contaminación acústica muchos pueden decidir pasar, relativizar su importancia e incluso dudar, a base de tópicos, de todos aquellos que lo sufren. Pero lo que nunca se puede negar es que nos puede tocar y afectar a todos.

No espereis un artículo hablando de la bondades de moderar el ruido. Ese artículo o ya lo he escrito o lo escribiré muy pronto. Hoy toca hablar de la información sobre sus efectos y de la verdadera concienciación que se necesita para conseguir unos entornos, vecinales o urbanos, más saludables.

Nuestras ciudades son ruidosas, sí. No es visible, se oye pero no se escucha. Contamos con una red urbana por donde el tráfico llena de molestia y decibelios cada calle de nuestra ciudad. Este tipo de contaminación no viene solo. La movilidad urbana genera los más altos niveles y porcentajes de ruido en las ciudades. Pero no escuchamos a nuestra salud. Hacemos oídos sordos a todas las recomendaciones sanitarias y científicas que piden «a gritos» la moderación, la actuación ante la agresión acústica.

Conocemos, aunque sea por puro instinto, que el ruido nos puede perjudicar. Enmascarar de intereses y necesidades varias el uso indiscriminado de niveles de ruido elevados es una falacia. Pero no me llames radical. Catalogarme como difusor de pensamiento critico frente al actuar ruidoso.

«Si tu ruido le va a quitar la sonrisa a los demás no me invites a tu fiesta». Con esta frase siempre he querido solicitar el respeto a los demás. Al igual que tenemos en nuestra mano aminorar la contaminación acústica provocada por el tráfico, igual podemos hacer en el campo de lar relaciones de vecindad. Evitar la molestia a los más cercanos y fomentar la buena convivencia nos va a dar grandes alegrías. Ensuciar la convivencia a base de arrastres, taladros a deshoras, fiestas interminables es irresponsable.

Sin querer alargarme mucho terminaré diciendo que la concienciación en este tema comienza con la información y continua con la acción fruto de la misma. Hay campañas contra el ruido, algunas, contadas… pero necesitamos más. Necesitamos información y concienciación sobre el ruido y sus efectos perjudiciales. Abogado del Ruido no es una campaña contra el ruido es una vida entera frente a su molestia y por ello estoy y estaremos defendiendo la salud allí donde el ruido quiera agredirla.

Un abrazo y el ruido cuanto más lejos mejor.

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Antonio García García – Abogado del Ruido

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Las características del ruido que tanto molesta.

Los años de ejercicio me hacen ver la casuística y la problemática del ruido desde una perspectiva muy profesional, pero nada ajena del sentimiento personal de quienes aparecen como clientes. Tener delante, sobre mi mesa, expedientes que desbordan decibelios te hace conocer muy bien a los afectados que piden amparo, asesoramiento y protección frente a la agresión acústica que supone. Abogado del Ruido es un puerto donde amarrarse en momentos de temporal.

La exposición al ruido nos lleva a la desesperación por su continua molestia. Sentimos acertadamente la dificultad en alcanzar la solución en este tipo de conflictos. La problemática generada por el ruido deviene del exceso de presión acústica o nivel de dBA. Pero no solo la superación de estos sino la constante molestia, la repetición y la presencia continua a nuestro lado. 

Los espacios de sufrimiento son muchos. El domicilio o el hogar viene siendo ocupado por ajenos sonidos aéreos o estructurales. Cuando hablamos de aéreos nos referimos a los que transmitiéndose por el aire llegan a nuestros tímpanos haciéndolo vibrar, mientras que los estructurales parten de dicha transmisión vibrando y transmitiendo la mima hacia nuestros tímpanos.

La realidad del ruido es compleja y su casuística casi infinita. Partiendo de la regulación vemos como se ha pasado de tratar el ruido en relación con determinadas actividades o sector concreto, poniendo límites de emisión de estos, a entender el problema del ruido desde el punto de vista ambiental y de niveles de percepción.

La Organización Mundial de la Salud nos lo dice y nos lo repite. La salud nos obliga frente al ruido. La afección por ruido y sus efectos perjudiciales aparecen en listados enormes que enumeran sus afecciones. Van desde el estrés hasta problemas alimenticios. 

Mi propósito es mostrar brevemente, con un estilo claro y cercano, una de las características del ruido que tanto nos afecta y que se concreta en la ajenidad del ruido.

EL RUIDO QUE NOS MOLESTA ES SIEMPRE AJENO.

Si miramos al ruido de frente, vemos como la sensación de malestar viene de algo externo a nosotros. No aguantamos molestarnos a nosotros mismos. El ruido pasaría a ser sonido relajante o puro silencio si fuéramos nosotros los que nos agrediéramos acústicamente.

Nuestra voluntad o el hecho mismo de nuestra naturaleza nos hace tender a la protección instantánea. Imaginemos la cercanía a nuestra piel de una cerilla encendida. Nuestro brazo, sintiendo el daño, se separaría inmediatamente sin esperar segundos a que nuestro cerebro argumentara en favor o en contra de tal movimiento. Lo mismo pasa con el ruido. Quién no ha bajado de repente esa emisora que por sorpresa comienza con un volumen ensordecedor. Quién no ha bajado el volumen ante el caer en brazos de Morfeo del compañero o compañera de sofá o quién no ha instado a bajar el volumen ante el incipiente cerrar de ojos propio.

El descanso es algo que necesitamos y el ruido nos lo roba a base de molestias ajenas. La no autoría del ruido es una constante básica en los casos de ruido. La mayoría de nuestras casas las tenemos adaptadas para nuestro confort y cualquier chirriar en nuestras instalaciones propias es objeto de estudio y de corrección inmediata. Lo vemos como mal funcionamiento o defecto que necesariamente tenemos que corregir.

Esa visión de defecto por exceso, que aparece en nuestra mente ante una molestia por ruido propio, no se tiene cuando nuestro ruido afecta a terceros. Cuando se vuelve ajeno a los demás desaparecen los defectos a nuestros ojos y oídos.

Es aquí cuando el ajeno, el ruidoso, va tomando o asumiendo papeles de lo más variado:

  • El vecino ruidoso es uno de los más comunes. El cercano personaje que toma su vivienda como lo propio y como territorio donde los límites solo los pone él. Siempre he dicho que dicho pensamiento egoísta y alejado de la idea de comunidad es erróneo. Los derechos y obligaciones que como propietario y sobre todo como vecino tenemos en relación con los que viviendo junto a nosotros nos rodena son muchos. Pero cuando decimos y exigimos que en las viviendas no se pueden realizar actividades molestas que perturben a los demás no estamos limitando el uso de la misma por el propietario sino que estamos exigiendo un uso adecuado de esta.
  • El campo de baloncesto.
  • La discoteca.
  • El taller de reparación.
  • La terraza., la discoteca.
  • La sala de fiestas .
  • El restaurante o con amenización musical.
  • …..Todos ellos NO son infraestructuras activas adecuadas para una vivienda que en comunidad convive con otras a escasos centímetros. La actividad molesta debe de desaparecer de la comunidad como resultado del uso adecuado de los elementos privativos y también comunes de la comunidad.

            Hacer que entendamos el bumerang de la molestia por ruido es fundamental. No hay que compartir nuestro ruido con los demás. Hay que actuar con un alto nivel de respeto y buena convivencia.

Antonio García García.

Director de Abogado del Ruido

MALDITO RUIDO.

La contaminación presente en nuestras ciudades nos hace esclavos de calles llenas de polución y ruido. La salud se quiere esconder y proteger de tales agresiones, pero ve como su entorno y el refugio de su hogar se convierten en territorios cada día más transitados y hostiles.

Gritar quiere, pero el ruido de fondo acalla su lamento. Las mañanas, tardes y noches se convierten en un grito mayor, molesto y constante del progreso. 

Anteriormente, la industrialización y el ferrocarril fueron los que trajeron prosperidad y el incremento exponencial del número de habitantes de las zonas urbanas. Ahora, vemos como la globalización y sus efectos hace incesante su incremento temporal o permanente.

A esa capacidad de concentración de gente no le acompaña la necesaria regulación que evite el dislate de actividades convergentes en nuestras calles. Aquel puente levadizo que llevaba a la puerta de entrada a las ciudades amuralladas ha quedado como punto minúsculo delimitado por los pequeños y angostos cascos históricos cada día más degradados. 

La urbe se ha extendido como onda causada por la caída de una piedra sobre el agua estancada. Radial y extensa se amplía la ciudad. Esta ola no la hemos sabido contener y así evitar su agresión. Como tsunami, su molestia ha arrasado con cuantos viven en las actuales ciudades del siglo XXI.

Vamos a hacerlo bien ante el ruido.

Hacer las cosas bien cuesta. Todos hemos tenido tareas delicadas, complicadas o difíciles. El sacrificio o el esfuerzo en la realización de tareas es la base para la consecución de los buenos resultados. Este principio lo podemos aplicar a todos los ámbitos de nuestra vida. 

Hay posiciones que ayudan a motivar el esfuerzo con anterioridad a su realización y con posterioridad a este. Así vemos como el conocimiento de hacer lo correcto y de la necesidad de realizarlo nos hace olvidarnos de las pegas y dificultades, centrándonos en realizarlo de la manera más eficaz posibles. Pero no solo la motivación anterior nos hace realizar la tarea de manera más comprometida y a llevar el esfuerzo de la mejor manera. También tenemos el refuerzo del resultado y de la satisfacción por el trabajo bien hecho.

Esta realidad que expongo hay que aplicarla en nuestro día a día a la convivencia. Vemos como muchas veces corregir o cambiar hábitos de actuación nos cuesta mucho y lo vemos como difícil o casi imposible. Pues bien, aplicando la idea del esfuerzo y el premio al campo de la convivencia vemos que podemos hacerlo convencidos de hacer lo correcto y de su necesidad, añadiéndole la seguridad de la satisfacción por el buen resultado.

Abogado del Ruido está recibiendo muchas consultas en las que se evidencia que muchos vivimos en la molestia por ruido constante. Dicha molestia se debe a actuaciones y actividades muy diversas pero que tienen un común denominador, la falta de respeto en la convivencia vecinal. El problema del ruido, como siempre he mantenido, ensucia la convivencia y nos hace alejarnos de nuestros vecinos. Trabajar en el campo del respeto y de la empatía vecinal es fundamental. Pero veo en todas estas consultas que es una terea difícil y muchas veces se ve como algo imposible.

En este punto entra en juego la motivación previa de saber que corregir actividades molestas es lo correcto. Que si moderamos el ruido, consiguiendo una buena convivencia, ello nos llevará a la satisfacción del “buen y sincero saludo” y el agradecimiento por el bienestar generado.

Debemos conocer que estamos todos a un lado y el ruido al otro. Cambiarnos de bando provoca que el ruido ocupe espacios en la convivencia de los demás que solo lleva al malestar vecinal y al inicio de una mala convivencia. Por ello corrijamos las actividades molestas en nuestra vivienda, sin entender este cambio como restricción de derechos sino como cumplimiento de lo correcto. Venimos obligados al uso adecuado de nuestra vivienda evitando en lo posible generar molestias.

Hagamos de lo difícil lo correcto y de evitar la molestia una buena convivencia.