¿TE AYUDAMOS Y HABLAMOS DEL RUIDO?

El ruido. Venimos de descansar y vamos a no molestar.

Entramos en un periodo del año que podemos decir de comienzo de temporada. Comienzan cursos y trabajos que han estado pausados durante las merecidas vacaciones estivales.

Pero la labor frente al ruido no deja de realizarse durante cada uno de los días y noches del año. Puede parecer que el incremento del ruido o de su molestia se circunscriba a los periodos vacacionales o de ventanas abiertas. Pero la realidad ruidosa es interior y exterior, de vibración, bajas frecuencias, fiestas, música, tráfico, vecinos…. 

Podemos decir que la molestia por ruido no es estacional. El tipo de molestia y las actividades que la generan sí pueden serlo. Por no tener tal carácter Abogado del Ruido está atento, oyendo y escuchado a todos y a todo. Siempre respondiendo a vuestras consultas.

Abogado del Ruido es muy diferente.

Las reglas de oro frente al ruido están contenidas y resumidas en las frases que silencian ruidos. Es la realidad ruidosa la que hace que broten conclusiones, indicaciones y requerimientos de todo tipo frente a su molestia.

Algunas dejo aquí para que las tengáis presentes todos los días y noches del año.

  • No dejes que tu ruido acompañe a tus vecinos.
  • Si moderas, respetas.
  • Dale a tu ruido un descanso.
  • Cuenta tres y no dejes de contar antes de molestar.

Abogado del Ruido es muy diferente y quiere que el ruido postvacacional no aparezca.

Venimos de descansar y vamos a no molestar.

Abogado del Ruido.

Las características del ruido que tanto molesta.

Los años de ejercicio me hacen ver la casuística y la problemática del ruido desde una perspectiva muy profesional, pero nada ajena del sentimiento personal de quienes aparecen como clientes. Tener delante, sobre mi mesa, expedientes que desbordan decibelios te hace conocer muy bien a los afectados que piden amparo, asesoramiento y protección frente a la agresión acústica que supone. Abogado del Ruido es un puerto donde amarrarse en momentos de temporal.

La exposición al ruido nos lleva a la desesperación por su continua molestia. Sentimos acertadamente la dificultad en alcanzar la solución en este tipo de conflictos. La problemática generada por el ruido deviene del exceso de presión acústica o nivel de dBA. Pero no solo la superación de estos sino la constante molestia, la repetición y la presencia continua a nuestro lado. 

Los espacios de sufrimiento son muchos. El domicilio o el hogar viene siendo ocupado por ajenos sonidos aéreos o estructurales. Cuando hablamos de aéreos nos referimos a los que transmitiéndose por el aire llegan a nuestros tímpanos haciéndolo vibrar, mientras que los estructurales parten de dicha transmisión vibrando y transmitiendo la mima hacia nuestros tímpanos.

La realidad del ruido es compleja y su casuística casi infinita. Partiendo de la regulación vemos como se ha pasado de tratar el ruido en relación con determinadas actividades o sector concreto, poniendo límites de emisión de estos, a entender el problema del ruido desde el punto de vista ambiental y de niveles de percepción.

La Organización Mundial de la Salud nos lo dice y nos lo repite. La salud nos obliga frente al ruido. La afección por ruido y sus efectos perjudiciales aparecen en listados enormes que enumeran sus afecciones. Van desde el estrés hasta problemas alimenticios. 

Mi propósito es mostrar brevemente, con un estilo claro y cercano, una de las características del ruido que tanto nos afecta y que se concreta en la ajenidad del ruido.

EL RUIDO QUE NOS MOLESTA ES SIEMPRE AJENO.

Si miramos al ruido de frente, vemos como la sensación de malestar viene de algo externo a nosotros. No aguantamos molestarnos a nosotros mismos. El ruido pasaría a ser sonido relajante o puro silencio si fuéramos nosotros los que nos agrediéramos acústicamente.

Nuestra voluntad o el hecho mismo de nuestra naturaleza nos hace tender a la protección instantánea. Imaginemos la cercanía a nuestra piel de una cerilla encendida. Nuestro brazo, sintiendo el daño, se separaría inmediatamente sin esperar segundos a que nuestro cerebro argumentara en favor o en contra de tal movimiento. Lo mismo pasa con el ruido. Quién no ha bajado de repente esa emisora que por sorpresa comienza con un volumen ensordecedor. Quién no ha bajado el volumen ante el caer en brazos de Morfeo del compañero o compañera de sofá o quién no ha instado a bajar el volumen ante el incipiente cerrar de ojos propio.

El descanso es algo que necesitamos y el ruido nos lo roba a base de molestias ajenas. La no autoría del ruido es una constante básica en los casos de ruido. La mayoría de nuestras casas las tenemos adaptadas para nuestro confort y cualquier chirriar en nuestras instalaciones propias es objeto de estudio y de corrección inmediata. Lo vemos como mal funcionamiento o defecto que necesariamente tenemos que corregir.

Esa visión de defecto por exceso, que aparece en nuestra mente ante una molestia por ruido propio, no se tiene cuando nuestro ruido afecta a terceros. Cuando se vuelve ajeno a los demás desaparecen los defectos a nuestros ojos y oídos.

Es aquí cuando el ajeno, el ruidoso, va tomando o asumiendo papeles de lo más variado:

  • El vecino ruidoso es uno de los más comunes. El cercano personaje que toma su vivienda como lo propio y como territorio donde los límites solo los pone él. Siempre he dicho que dicho pensamiento egoísta y alejado de la idea de comunidad es erróneo. Los derechos y obligaciones que como propietario y sobre todo como vecino tenemos en relación con los que viviendo junto a nosotros nos rodena son muchos. Pero cuando decimos y exigimos que en las viviendas no se pueden realizar actividades molestas que perturben a los demás no estamos limitando el uso de la misma por el propietario sino que estamos exigiendo un uso adecuado de esta.
  • El campo de baloncesto.
  • La discoteca.
  • El taller de reparación.
  • La terraza., la discoteca.
  • La sala de fiestas .
  • El restaurante o con amenización musical.
  • …..Todos ellos NO son infraestructuras activas adecuadas para una vivienda que en comunidad convive con otras a escasos centímetros. La actividad molesta debe de desaparecer de la comunidad como resultado del uso adecuado de los elementos privativos y también comunes de la comunidad.

            Hacer que entendamos el bumerang de la molestia por ruido es fundamental. No hay que compartir nuestro ruido con los demás. Hay que actuar con un alto nivel de respeto y buena convivencia.

Antonio García García.

Director de Abogado del Ruido

SENTENCIA al ruido.

La actividad frente a la agresión acústica es frenética. Asuntos y problemas de ruido que, desde un sufrimiento privado, llegan al campo administrativo o público y en sus últimas y obligadas fases al amparo judicial.

Solucionar el problema en las primeras fases, tras el primer requerimiento o escrito dando a conocer el problema generado, no es nada común. Los motivos de no conseguirlo son variados. Vemos entre ellos el desconocimiento, la poca importancia dada al asunto, la animadversión entre las partes, la cabezonería e incluso la simple dejadez.

Muchos de estos problemas tienen solución técnica. Por ello, cuando un arreglo, adecuación o mantenimiento adecuado pudieran poner fin al problema y no se realiza, es para “dar de gorrazos” a todos los que intervienen en el asunto. No podemos dejar de exigir la corrección, una corrección posible, real y solamente técnica. 

Otros muchos se deben a comportamientos o hábitos que, estando dentro del normal y diario actuar, generan molestias. En este caso no podemos permitir que no se produzcan cambios, aunque mínimos, que demuestren la importancia de respetar a los demás y evitar la molestia que generamos. “No te pido que dejes de comer. Pero come sin ensuciar a los demás.” 

Pero, cuando entramos en el campo de las actividades y del control por parte de las Administraciones, el ruido se hace más esquivo. Los intereses chocan y la economía (coste-beneficio) reluce ruidosa. Es en este campo donde nos encontramos ante la inactividad, incluyendo en esta última la acción ineficaz, de la Administración. Muchas veces he criticado el movimiento inútil de las Administraciones.

Por ello, debemos exigir que cuando un Ayuntamiento actúe contra el ruido solucione realmente el problema. No podemos administrar sin solucionar y no podemos requerir sin conseguir corregir. Si nos movemos, si abrimos expediente de medidas correctoras, iniciadores de medidas, etc… debemos hacer un seguimiento riguroso. Se debe responder al ciudadano y exigir, previa comprobación de los diferentes expedientes de apertura, el cumplimiento riguroso de las condiciones de insonorización, aislamiento y control de los niveles de ruido de la actividad.

La judicialización de los casos ruido, tema de una ponencia que realicé en el I Congreso de Acústica de Cataluña, es la última instancia. El amparo judicial deja en evidencia todos los errores cometidos ante el ruido. El Abogado del Ruido asesora iluminando el camino y facilitando la solución mucho antes de llegar a este punto judicial. Pero ser bueno frente al ruido no es lo mismo que tonto ante su constante e incesante molestia. 

Por último decir que la ley, el imperio de la ley, nos obliga. Solucionar sin llegar a judicializar es importante pero que no se olvide nadie que “Sentencias hayan y las ganes, que ganando lo moderarás”

Antonio García.(Abogado Director de Abogado del Ruido)

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