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Conferencia «Acciones frente al ruido en la comunidades de propietarios». CAF Málaga.

El pasado día 2 de junio en el salón de actos del Ilustre Colegio Territorial de Administradores de Fincas de Málaga y Melilla tuvo lugar la conferencia que con el título «Acciones frente al ruido en las comunidades de propietarios» impartió D. Antonio García García, Director de Abogado del Ruido. La misma está enmarcada dentro de las actividades de formación que el Ilustre Colegio de Administradores de Málaga y Melilla realiza para sus colegiados.

Dicha ponencia se desarrollo en horario 17:00 horas hasta las 19:00 horas. Durante la misma Abogado del Ruido vino a mostrar, desde una perspectiva práctica, todas las acciones o actuaciones que se deben realizar en el seno de las comunidades de propietarios y dirigidas a la solución de los problemas de ruido que se generen.

Dicha ponencia, con participación activa de los colegiados asistentes, se desarrolló ágil y participativa. La legislación y los escenarios ruidosos que se pueden plantear en el seno de las comunidades de propietarios llevó al debate y la resolución de consultas.

Desde Abogado del Ruido se agradece la invitación y se destaca la profesionalidad y la magnífica acogida por parte del Colegio y de los colegiados que asistieron a la jornada.

Noticia de Abogado del Ruido.

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Abogado del Ruido.

CUANDO EL RUIDO APRIETA.

El verano nos mueve a salir y el calor a compartir en abierto. La convivencia se hace a la cara y en la calle nos encontramos realizando actividades de lo más diverso.

Nuestros oídos, como observadores acústicos, levantan acta y almacenan, como cable hacia la nube neuronal, toda esa información sonora que llega cercana, elevada y sin barreras.

El tiempo de verano debiera ser calor y descanso. La diversión y la alegría no debieran ir inseparablemente acompañadas de ruido y molestia. Pero la realidad calurosa se junta con la ruidosa.

Hacer de nuestra convivencia un disfrute común que haga del descanso y compañía una realidad estival debe perseguirse y conseguirse. Hacer de nuestros momentos verdaderos momentos nuestros y no de los demás debe ser una realidad. Cuidar nuestro nivel de conversación a altas horas, la utilización moderada de aparatos de reproducción sonora y ponernos en el lugar del necesario descanso de los demás para respetarlo es una asignatura que siempre nos queda para el verano.

Cuando el ruido aprieta

Antonio García. (Director de Abogado del Ruido)

El juicio por ruido.

«Os lo cuento y os lo muestro.»

Siendo realista veo como el ruido ha entrado en los hogares, pero su problemática real no ha calado en la sociedad. La molestia, que lleva a familias a tener que vender su vivienda por no aguantar más la situación, no está dentro de las prioridades sociales a considerar actualmente.

La verdadera molestia solo parecen conocerla en la actualidad, y a título de ejemplo, los siguientes: la familia que, contando con dos hijos menores, tiene que cambiarlos de su habitación al salón para hacer que puedan descansar; la madre que se derrumba ante la cámara tras la que me pide ayuda y que muestra la caja de ansiolíticos que le han recetado; el trabajador que en su casa tiene todos los días sobre su cabeza golpes, carreras, música y que entre informe y llamadas todo es molestia; la anciana que tiene como única compañía la de su hija, nieto y las carreras y el ruido de pesas de sus vecinos; la familia que delante de su casa se levanta una gran infraestructura pero que dentro de su hogar está el ruido enorme que la misma genera, y la pareja joven que vive como su hogar se convierte, cada noche y sin descanso, en una sala más de la discoteca que junto a su vivienda abre hasta altísimas horas de la madrugada.

CONCIENCIA FRENTE AL RUIDO

A estas y a millones de personas afectadas se les juzga como personas quejosas y tiquismiquis. Muchas veces no se comprende la situación que sufren y se tienen por inadaptadas y conflictivas. Quienes así piensan no han sufrido la realidad angustiosa y frustrante que deviene de una situación ruidosa.

Pero no es mi voluntad que aquellos que no comprenden, ven o entienden este padecimiento tengan que sufrirlo para tener pleno conocimiento de la verdadera situación por la que pasan los afectados. Solo pido comprensión y respuesta, pero no una complaciente y limitada a la escucha pasiva.

El juicio por ruido al que se somete a los afectados, como valoración de la situación que padecen, debe cambiar. El vecino, al que le llega el sufrimiento de otros, debe instar soluciones. El administrador de fincas debe proponer caminos hacia la resolución del problema; Desde los Ayuntamientos debe actuar y crear protocolos de actuación vecinal, policial y administrativo que respondan a esta situación. En definitiva, cada uno de nosotros debe actuar moderando el ruido y no permitiendo abusos en este campo.

Yo os lo cuento y os lo muestro. La conciencia en este tema no debe generarse a base de molestias sino con realidades informadas que hagan de nuestra salud y convivencia elementos que necesitan protección constante frente al ruido.

Antonio García García- Abogado Director de Abogado del Ruido

EL RUIDO ESTÁ INJUSTIFICADO.

El ruido está injustificado. No dejo de sorprenderme de las diversas y muy variadas justificaciones que intentan avalar la existencia del ruido excesivo junto a cada uno de nosotros. Desde los intereses económicos más mundanos, hasta el natural y normal actuar del ser humano. 

Lo que se desprende de todo ello es la visión sesgada del problema. Por mucho que se quiera hacer ver, no hay ruido necesario que se deba realizar y que su contante molestia, obligados, debamos soportar. Estaríamos dando por bueno o justificando la poca inteligencia del ser humano.

i a. – Inteligencia Acústica

No hablaríamos de ruido si partiéramos de la prevención, moderación y corrección en evitación de sus efectos perjudiciales. La obligación que tenemos es la defensa de la salud de todos. Así, partiendo de la ingeniería de corrección del ruido, debemos buscar las herramientas para evitar la agresión que supone estar sometido a niveles excesivos de ruido. 

Pongámonos a trabajar y dejémonos de justificar.

Abogado del Ruido es diferente, se nota y se le puede consultar aquí

El ruido interior.

«Despierto y pienso. Sueño y siento. Camino y vivo.»

El amanecer de una ciudad con sus calles largas. El caminar fresco y entorno tranquilo es un placer del que todos, alguna vez en nuestra vida, hemos disfrutado. Saber apreciar la salud en las cosas es un privilegio. Esa sensación que brota en pensamientos matutinos cuando repunta el día es hoy el comienzo e hilo de mi reflexión.

Esas calles aún vacías y el olor a café que impregna el ambiente al pasar por esa equina de simpática sonrisa hoy me acompañan. Mi caminar tranquilo acelera mis pensamientos. 

Veo en mi camino como la carrera de la vida sigue. La realidad conocida nos fatiga, pero seguimos buscando aguantar. Queremos pasar esa fase de agotamiento en la que se doblega la curva y nos ofrece el necesario aliento para aguantar y aguantar. 

Sigo caminando y contemplo como los balcones aún permanecen cerrados. Aquellos que llenaron de aplausos nuestras calles ahora solo recogen la fría humedad de la noche. La vida en su interior aún duerme.  Pero ya despuntan las primeras sombras de sus barrotes.

Es esta última realidad interior, la que subyace tras esas persianas, la que intento entender desde mi transitar urbano. Pero la información que me llega a raíz de muchas de vuestras consultas me hace concluir que se está deteriorando. El incremento significativo de las quejas y consultas sobre ruido domiciliario o molestia vecinal es digno de reflexión. Los portazos, carreras, música alta, arrastres de muebles, gritos, golpes… todos ellos realizados por vecinos colindantes, llenan vuestros emails y llamadas pidiendo ayuda, “help me”.

Creer que el ruido es inevitable es pensar que el respeto es prescindible.

Cuando digo que vivimos en pisos muy altos pero muy juntos lo expreso todo. Hacer de nuestro actuar diario una molestia constante para nuestros vecinos nos hace incívicos e inconscientes. La irresponsabilidad de minusvalorar el ruido evidencia el desconocimiento que tenemos sobre el bumerán de su molestia.

Hoy, viendo la tranquilidad exterior de infinitas fachadas, que distintas, pero juntas pintan cual paredes nuestras calles, solo deseo que sea verdadero reflejo de la necesaria tranquilidad en el interior de sus viviendas. Deseo y exijo que el respeto y la buena convivencia, como el aire fresco y el aroma a churros que me acompañan, sean acompañamiento de nuestro actuar diario en todos los hogares.

Porque el ruido puede molestarnos a todos hagamos de su molestia un contaminante lejano. Transitemos de un pasado ruidoso que oscurece a un presente tranquilo, sin ruido, que amanece.

PODCAST: «El ruido interior»

Escucha «El ruido interior» Podcast Abogado del Ruido
Antonio García García.
Abogado Director de Abogado del Ruido

EL RUIDO NO ES PARA EL VERANO.

La molestia por ruido viene a gritarnos, a agredirnos y a dejar mal parada a nuestra salud. Verano y descanso en muchas ocasiones son palabras que se llenan de casi idéntico significado.  Pero la presencia de un agresor, como lo es el ruido, separa su tranquilo y apacible significado. 

“Si las terrazas son para el verano, el ruino no debiera ser para el vecino.”

Cuando hablamos de descanso hay que añadirle el adjetivo de necesario. La convivencia y la compañía que supone vivir en comunidad o en entornos urbanos nos exige la moderación del ruido.

El ruido miente cuando nos quiere convencer de que se puede equiparar o mimetizarse con divertimento u ocio. El ocio responsable, el que se disfruta sin molestar a los demás es el buen ocio. Aquel que con su ruido disfruta y a la misma vez agrede no cumple con las mínimas normas de la buena convivencia.

Hoy, a finales de julio y principio de agosto, solo exigir moderación. Disfrute, asueto y ocio responsables. Es cierto que molestar no cuesta, pero el precio que su agresión supone para los afectados es una cantidad que el ruidoso no le gustaría tener que pagar.

“Haz de tu verano, no de tu ruido, tiempo de asueto compartido.”

            Abogado del Ruido es muy diferente.

El ruido y la inteligencia.

Mis años de experiencia profesional me han llevado a observar, como si lo hiciera a ojo de dron, el problema de la contaminación acústica.

La molestia que genera el ruido llega a los hogares, a los centros de trabajo, a la vida de los vecinos de un barrio y a cualquier entorno humanizado desde diversos y numerosísimos focos. Puedo ver como las actividades que generan los altos niveles de ruido, dentro de su diversidad, son tratadas de distinta forma desde le punto de vista de la justificación de estas. Por ello no es extraño que nos encontremos con situaciones de agresión acústica grave que, debido a qué o a quiénes las generan, se llegan a entender como plenamente justificadas. 

Niveles excesivos que se emiten desde un patio de un colegio; campanas y fiestas patronales; industrias muy consolidadas en zonas concretas y que dan trabajo a cientos de vecinos; actividades esenciales de suministro energético; medios de trasporte o actividades de sectores muy concretos como el del ocio o el turismo son algunos de lo ejemplos que me he ido encontrando y en los cuales se ha introducido una característica, circunstancia o dato benévolo que lleva a la justificación de estos.

Pero por mucho que se quiera pintar esta realidad de colores, los valores o decibelios obtenidos que llegan en exceso a las viviendas de los afectados nunca podrán ser justificados y dejarán en la más oscura tiniebla la esperanza de conseguir entornos acústicamente saludables. 

El solo hecho de plantear la idea de asumir la molestia como algo razonable e incluso asumible nos hace parecer poco inteligentes. La posibilidad de aplicar medidas correctoras a las fuentes ruidosas, desde las puramente técnicas hasta las relativas a la planificación horaria y de ubicación, nos hace ver que la base de la citada justificación se encuentra sustentada en la comodidad o la falta de concienciación ante el grave riesgo que supone, para nuestra salud, el sometimiento a altos niveles de ruido de forma constante. Nuestra salud se resiente y nuestra vida sufre los efectos perjudiciales que supone tener presente el ruido de forma permanente.

No hay justificación posible ante la agresión acústica si hay medidas reales y eficaces que pueden evitarla. Así, yo me pregunto: ¿Podríamos justificar la perdida auditiva sufrida por un trabajador y generada por los niveles excesivos de ruido en un comedor escolar? Esta es la noticia que recientemente hemos leído y que ha llevado a una indemnización al mismo por tal motivo. Ello nos hace ver que en muchos casos no se puede justificar y entender como asumible la lesión provocada por la agresión acústica por el hecho de que los generadores de la misma sean los niños, tradiciones, actividades de interés general o de necesaria y normal diversión.

Conociendo que su molesta agresión nos puede tocar a todos, deberemos implementar las medidas correctoras para evitar los excesos de ruido en todas las situaciones sin excepción. Pero como he dicho, esto hace de nuestra inteligencia algo necesario. Partiendo de la correcta concienciación sobre los efectos perjudiciales del ruido debemos buscar la solución para evitar la agresión.

Si somos inteligentes que se note en este campo.

Antonio García García

Director de Abogado del Ruido