¿TE AYUDAMOS Y HABLAMOS DEL RUIDO?

CUANDO EL RUIDO APRIETA.

El verano nos mueve a salir y el calor a compartir en abierto. La convivencia se hace a la cara y en la calle nos encontramos realizando actividades de lo más diverso.

Nuestros oídos, como observadores acústicos, levantan acta y almacenan, como cable hacia la nube neuronal, toda esa información sonora que llega cercana, elevada y sin barreras.

El tiempo de verano debiera ser calor y descanso. La diversión y la alegría no debieran ir inseparablemente acompañadas de ruido y molestia. Pero la realidad calurosa se junta con la ruidosa.

Hacer de nuestra convivencia un disfrute común que haga del descanso y compañía una realidad estival debe perseguirse y conseguirse. Hacer de nuestros momentos verdaderos momentos nuestros y no de los demás debe ser una realidad. Cuidar nuestro nivel de conversación a altas horas, la utilización moderada de aparatos de reproducción sonora y ponernos en el lugar del necesario descanso de los demás para respetarlo es una asignatura que siempre nos queda para el verano.

Cuando el ruido aprieta

Antonio García. (Director de Abogado del Ruido)

El ruido y la inteligencia.

Mis años de experiencia profesional me han llevado a observar, como si lo hiciera a ojo de dron, el problema de la contaminación acústica.

La molestia que genera el ruido llega a los hogares, a los centros de trabajo, a la vida de los vecinos de un barrio y a cualquier entorno humanizado desde diversos y numerosísimos focos. Puedo ver como las actividades que generan los altos niveles de ruido, dentro de su diversidad, son tratadas de distinta forma desde le punto de vista de la justificación de estas. Por ello no es extraño que nos encontremos con situaciones de agresión acústica grave que, debido a qué o a quiénes las generan, se llegan a entender como plenamente justificadas. 

Niveles excesivos que se emiten desde un patio de un colegio; campanas y fiestas patronales; industrias muy consolidadas en zonas concretas y que dan trabajo a cientos de vecinos; actividades esenciales de suministro energético; medios de trasporte o actividades de sectores muy concretos como el del ocio o el turismo son algunos de lo ejemplos que me he ido encontrando y en los cuales se ha introducido una característica, circunstancia o dato benévolo que lleva a la justificación de estos.

Pero por mucho que se quiera pintar esta realidad de colores, los valores o decibelios obtenidos que llegan en exceso a las viviendas de los afectados nunca podrán ser justificados y dejarán en la más oscura tiniebla la esperanza de conseguir entornos acústicamente saludables. 

El solo hecho de plantear la idea de asumir la molestia como algo razonable e incluso asumible nos hace parecer poco inteligentes. La posibilidad de aplicar medidas correctoras a las fuentes ruidosas, desde las puramente técnicas hasta las relativas a la planificación horaria y de ubicación, nos hace ver que la base de la citada justificación se encuentra sustentada en la comodidad o la falta de concienciación ante el grave riesgo que supone, para nuestra salud, el sometimiento a altos niveles de ruido de forma constante. Nuestra salud se resiente y nuestra vida sufre los efectos perjudiciales que supone tener presente el ruido de forma permanente.

No hay justificación posible ante la agresión acústica si hay medidas reales y eficaces que pueden evitarla. Así, yo me pregunto: ¿Podríamos justificar la perdida auditiva sufrida por un trabajador y generada por los niveles excesivos de ruido en un comedor escolar? Esta es la noticia que recientemente hemos leído y que ha llevado a una indemnización al mismo por tal motivo. Ello nos hace ver que en muchos casos no se puede justificar y entender como asumible la lesión provocada por la agresión acústica por el hecho de que los generadores de la misma sean los niños, tradiciones, actividades de interés general o de necesaria y normal diversión.

Conociendo que su molesta agresión nos puede tocar a todos, deberemos implementar las medidas correctoras para evitar los excesos de ruido en todas las situaciones sin excepción. Pero como he dicho, esto hace de nuestra inteligencia algo necesario. Partiendo de la correcta concienciación sobre los efectos perjudiciales del ruido debemos buscar la solución para evitar la agresión.

Si somos inteligentes que se note en este campo.

Antonio García García

Director de Abogado del Ruido

El ruido. Venimos de descansar y vamos a no molestar.

Entramos en un periodo del año que podemos decir de comienzo de temporada. Comienzan cursos y trabajos que han estado pausados durante las merecidas vacaciones estivales.

Pero la labor frente al ruido no deja de realizarse durante cada uno de los días y noches del año. Puede parecer que el incremento del ruido o de su molestia se circunscriba a los periodos vacacionales o de ventanas abiertas. Pero la realidad ruidosa es interior y exterior, de vibración, bajas frecuencias, fiestas, música, tráfico, vecinos…. 

Podemos decir que la molestia por ruido no es estacional. El tipo de molestia y las actividades que la generan sí pueden serlo. Por no tener tal carácter Abogado del Ruido está atento, oyendo y escuchado a todos y a todo. Siempre respondiendo a vuestras consultas.

Abogado del Ruido es muy diferente.

Las reglas de oro frente al ruido están contenidas y resumidas en las frases que silencian ruidos. Es la realidad ruidosa la que hace que broten conclusiones, indicaciones y requerimientos de todo tipo frente a su molestia.

Algunas dejo aquí para que las tengáis presentes todos los días y noches del año.

  • No dejes que tu ruido acompañe a tus vecinos.
  • Si moderas, respetas.
  • Dale a tu ruido un descanso.
  • Cuenta tres y no dejes de contar antes de molestar.

Abogado del Ruido es muy diferente y quiere que el ruido postvacacional no aparezca.

Venimos de descansar y vamos a no molestar.

Abogado del Ruido.

Información y concienciación sobre el ruido.

Podemos decir, sin error a equivocarnos, que el exceso de ruido puede ser un agresor que no discrimina. Cuando hablamos de la contaminación acústica muchos pueden decidir pasar, relativizar su importancia e incluso dudar, a base de tópicos, de todos aquellos que lo sufren. Pero lo que nunca se puede negar es que nos puede tocar y afectar a todos.

No espereis un artículo hablando de la bondades de moderar el ruido. Ese artículo o ya lo he escrito o lo escribiré muy pronto. Hoy toca hablar de la información sobre sus efectos y de la verdadera concienciación que se necesita para conseguir unos entornos, vecinales o urbanos, más saludables.

Nuestras ciudades son ruidosas, sí. No es visible, se oye pero no se escucha. Contamos con una red urbana por donde el tráfico llena de molestia y decibelios cada calle de nuestra ciudad. Este tipo de contaminación no viene solo. La movilidad urbana genera los más altos niveles y porcentajes de ruido en las ciudades. Pero no escuchamos a nuestra salud. Hacemos oídos sordos a todas las recomendaciones sanitarias y científicas que piden «a gritos» la moderación, la actuación ante la agresión acústica.

Conocemos, aunque sea por puro instinto, que el ruido nos puede perjudicar. Enmascarar de intereses y necesidades varias el uso indiscriminado de niveles de ruido elevados es una falacia. Pero no me llames radical. Catalogarme como difusor de pensamiento critico frente al actuar ruidoso.

«Si tu ruido le va a quitar la sonrisa a los demás no me invites a tu fiesta». Con esta frase siempre he querido solicitar el respeto a los demás. Al igual que tenemos en nuestra mano aminorar la contaminación acústica provocada por el tráfico, igual podemos hacer en el campo de lar relaciones de vecindad. Evitar la molestia a los más cercanos y fomentar la buena convivencia nos va a dar grandes alegrías. Ensuciar la convivencia a base de arrastres, taladros a deshoras, fiestas interminables es irresponsable.

Sin querer alargarme mucho terminaré diciendo que la concienciación en este tema comienza con la información y continua con la acción fruto de la misma. Hay campañas contra el ruido, algunas, contadas… pero necesitamos más. Necesitamos información y concienciación sobre el ruido y sus efectos perjudiciales. Abogado del Ruido no es una campaña contra el ruido es una vida entera frente a su molestia y por ello estoy y estaremos defendiendo la salud allí donde el ruido quiera agredirla.

Un abrazo y el ruido cuanto más lejos mejor.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es antonio-garcia.jpg
Antonio García García – Abogado del Ruido

Abogado del Ruido en Twitter y Facebook. ¡Síguenos!

Facebook

Las características del ruido que tanto molesta.

Los años de ejercicio me hacen ver la casuística y la problemática del ruido desde una perspectiva muy profesional, pero nada ajena del sentimiento personal de quienes aparecen como clientes. Tener delante, sobre mi mesa, expedientes que desbordan decibelios te hace conocer muy bien a los afectados que piden amparo, asesoramiento y protección frente a la agresión acústica que supone. Abogado del Ruido es un puerto donde amarrarse en momentos de temporal.

La exposición al ruido nos lleva a la desesperación por su continua molestia. Sentimos acertadamente la dificultad en alcanzar la solución en este tipo de conflictos. La problemática generada por el ruido deviene del exceso de presión acústica o nivel de dBA. Pero no solo la superación de estos sino la constante molestia, la repetición y la presencia continua a nuestro lado. 

Los espacios de sufrimiento son muchos. El domicilio o el hogar viene siendo ocupado por ajenos sonidos aéreos o estructurales. Cuando hablamos de aéreos nos referimos a los que transmitiéndose por el aire llegan a nuestros tímpanos haciéndolo vibrar, mientras que los estructurales parten de dicha transmisión vibrando y transmitiendo la mima hacia nuestros tímpanos.

La realidad del ruido es compleja y su casuística casi infinita. Partiendo de la regulación vemos como se ha pasado de tratar el ruido en relación con determinadas actividades o sector concreto, poniendo límites de emisión de estos, a entender el problema del ruido desde el punto de vista ambiental y de niveles de percepción.

La Organización Mundial de la Salud nos lo dice y nos lo repite. La salud nos obliga frente al ruido. La afección por ruido y sus efectos perjudiciales aparecen en listados enormes que enumeran sus afecciones. Van desde el estrés hasta problemas alimenticios. 

Mi propósito es mostrar brevemente, con un estilo claro y cercano, una de las características del ruido que tanto nos afecta y que se concreta en la ajenidad del ruido.

EL RUIDO QUE NOS MOLESTA ES SIEMPRE AJENO.

Si miramos al ruido de frente, vemos como la sensación de malestar viene de algo externo a nosotros. No aguantamos molestarnos a nosotros mismos. El ruido pasaría a ser sonido relajante o puro silencio si fuéramos nosotros los que nos agrediéramos acústicamente.

Nuestra voluntad o el hecho mismo de nuestra naturaleza nos hace tender a la protección instantánea. Imaginemos la cercanía a nuestra piel de una cerilla encendida. Nuestro brazo, sintiendo el daño, se separaría inmediatamente sin esperar segundos a que nuestro cerebro argumentara en favor o en contra de tal movimiento. Lo mismo pasa con el ruido. Quién no ha bajado de repente esa emisora que por sorpresa comienza con un volumen ensordecedor. Quién no ha bajado el volumen ante el caer en brazos de Morfeo del compañero o compañera de sofá o quién no ha instado a bajar el volumen ante el incipiente cerrar de ojos propio.

El descanso es algo que necesitamos y el ruido nos lo roba a base de molestias ajenas. La no autoría del ruido es una constante básica en los casos de ruido. La mayoría de nuestras casas las tenemos adaptadas para nuestro confort y cualquier chirriar en nuestras instalaciones propias es objeto de estudio y de corrección inmediata. Lo vemos como mal funcionamiento o defecto que necesariamente tenemos que corregir.

Esa visión de defecto por exceso, que aparece en nuestra mente ante una molestia por ruido propio, no se tiene cuando nuestro ruido afecta a terceros. Cuando se vuelve ajeno a los demás desaparecen los defectos a nuestros ojos y oídos.

Es aquí cuando el ajeno, el ruidoso, va tomando o asumiendo papeles de lo más variado:

  • El vecino ruidoso es uno de los más comunes. El cercano personaje que toma su vivienda como lo propio y como territorio donde los límites solo los pone él. Siempre he dicho que dicho pensamiento egoísta y alejado de la idea de comunidad es erróneo. Los derechos y obligaciones que como propietario y sobre todo como vecino tenemos en relación con los que viviendo junto a nosotros nos rodena son muchos. Pero cuando decimos y exigimos que en las viviendas no se pueden realizar actividades molestas que perturben a los demás no estamos limitando el uso de la misma por el propietario sino que estamos exigiendo un uso adecuado de esta.
  • El campo de baloncesto.
  • La discoteca.
  • El taller de reparación.
  • La terraza., la discoteca.
  • La sala de fiestas .
  • El restaurante o con amenización musical.
  • …..Todos ellos NO son infraestructuras activas adecuadas para una vivienda que en comunidad convive con otras a escasos centímetros. La actividad molesta debe de desaparecer de la comunidad como resultado del uso adecuado de los elementos privativos y también comunes de la comunidad.

            Hacer que entendamos el bumerang de la molestia por ruido es fundamental. No hay que compartir nuestro ruido con los demás. Hay que actuar con un alto nivel de respeto y buena convivencia.

Antonio García García.

Director de Abogado del Ruido

Los ciudadanos no merecen ser agredidos en sus hogares. ¡El ruido fuera!

La agresión que llena de molestia los hogares de los ciudadanos nos tendrian que despertar a todos. Despertar de conciencia y acción frente a la contaminación acústica.

Las vivencias ruidosas que llegan a Abogado del Ruido nos hacen ser cada día más claros. Decirlo es fácil pero hacerlo no puede ser tan difícil. La movilidad eléctrica, las calles peatonales, los parques y zonas verdes cada día son más cercanos pero no basta para corregir el exceso de molestia.

Las campañas de concienciación deben ser constantes haciendo que la moderación del ruido sea algo natural en cuanto a mecanismos de protección frente a dicha agresión. Es fundamental instar a las Instituciones a que colaboren y realicen estas campañas. Abogado del Ruido siempre estará abierto a cualquier colaboración en este campo. Así haremos que estas campañas sean una herramienta fundamental de conocimiento, información y acción frente a la contaminación acústica.

Las Administraciones que se callan frente al ruido terminan siendo las más ruidosas. El silencio de los entes locales, dejando sin respuesta eficaz las quejas de los ciudadanos, los convierten en cómplices de la agresión sufrida por los ciudadanos. Hacer que se responda y que esa respuesta sea la solución al problema que sufre el ciudadano es cuestión de voluntad y conocimiento del problema.

Y lo digo hoy no más alto pero sí más claro: Dar información y concienciar sobre los efectos perjudiciales del ruido en nuestra salud no es cuestión de un día sino de todos los días. Porque La agresión que llena de molestia los hogares de los ciudadanos nos tendrian que despertar a todos.

Por ello, terminaré con una frase: «Deja que te diga lo que pienso sin que tu ruido altere mis pensamientos». Y un video:

Video de Abogado del Ruido en #TikTok
Antonio García García – Abogado del Ruido

Abogado del Ruido en Twitter y Facebook. ¡Síguenos!

Facebook

MALDITO RUIDO.

La contaminación presente en nuestras ciudades nos hace esclavos de calles llenas de polución y ruido. La salud se quiere esconder y proteger de tales agresiones, pero ve como su entorno y el refugio de su hogar se convierten en territorios cada día más transitados y hostiles.

Gritar quiere, pero el ruido de fondo acalla su lamento. Las mañanas, tardes y noches se convierten en un grito mayor, molesto y constante del progreso. 

Anteriormente, la industrialización y el ferrocarril fueron los que trajeron prosperidad y el incremento exponencial del número de habitantes de las zonas urbanas. Ahora, vemos como la globalización y sus efectos hace incesante su incremento temporal o permanente.

A esa capacidad de concentración de gente no le acompaña la necesaria regulación que evite el dislate de actividades convergentes en nuestras calles. Aquel puente levadizo que llevaba a la puerta de entrada a las ciudades amuralladas ha quedado como punto minúsculo delimitado por los pequeños y angostos cascos históricos cada día más degradados. 

La urbe se ha extendido como onda causada por la caída de una piedra sobre el agua estancada. Radial y extensa se amplía la ciudad. Esta ola no la hemos sabido contener y así evitar su agresión. Como tsunami, su molestia ha arrasado con cuantos viven en las actuales ciudades del siglo XXI.

Respeto, convivencia y movilidad.

Ser consciente de la necesaria cercanía debiera abrirnos los ojos ante la obligada convivencia. Abstraernos del lo ajeno es cada día más difícil. Lo tenemos tan cerca, junto a nosotros, que llegamos a tocarlo, sentirlo y muchas veces sufrirlo. 

Respeto

Tener al vecino tras la pared de nuestro salón, frente a nuestra puerta, sobre nuestra vivienda o bajo nuestros pies es una realidad cierta y ordenada en una sociedad urbanita.

Punto de partida e historia.

Desde antiguo hemos ocupado las mejores zonas geográficas para establecernos. Las primeras ciudades, desde Mesopotamia hasta la china Chang’an, han buscado los mejores entornos. Fértiles tierras que hacían de los asentamientos la cuna de artesanos y comerciantes y sin que la ganadería y la agricultura quedaran distantes. Estas urbes han sido el germen de las relaciones interpersonales. Puertas con puertas y calles que han atraído a millones de personas a sus cada vez más elevados edificios.

Localización de las ciudades

Así, podemos entender que la evolución de las cosas es motivada por la transformación. A su vez esta última se produce movida por los cambios derivados de la experiencia y las necesidades que se van creando. Todas ella, muy dispares, las cubrimos adaptando nuestro entorno. La prioridad o importancia que a lo largo de la historia hemos dado a las mismas han marcado la dirección de esa evolución.

En este punto es donde quiero hoy detenerme, en esta evolución. Los miles de años de evolución en las ciudades debieran haber evitado la elevada contaminación acústica que sufrimos hoy en las mismas.

Siempre hemos sabido que las ruedas de los carros y carruajes antiguos generaban ruido; que el torno del alfarero generaba golpeteo, y que la vivienda cercana, pared con pared, hacía que escucháramos con claridad las conversaciones del vecino o que la fiesta o charla alegre a deshoras provocaba desvelos a quienes habitaban cerca. Entonces, ¿Qué ha pasado para que la evolución no haya conseguido que la contaminación acústica y el ruido se hayan mitigado? No hay evolución sin necesidad y esta es la cuestión.

Evolución y conclusión.

El transcurso de los años nos ha hecho ver como dimos más importancia a la vida, por vida, que a la forma de vivirla. Así, hemos dejado en un segundo o tercer plano la calidad acústica de los entornos urbanos primando, esos sí, el conjunto cercano y alto de viviendas. Y, por otro lado, hemos dejado de lado el tema del ruido. Partimos dando prioridad a la movilidad motorizada individual creando espacios exclusivos para esta y que atraviesan, como si fueran cortes, los espacios de convivencia.

Pero estamos a tiempo de evitar que la convivencia se desangre. Las viviendas y la vida en ellas deben contar con el obligado respeto vecinal y nuestras calles con el necesario acometimiento de medidas que lleven a una movilidad silenciosa y sin ruidos.

Como siempre digo, estamos a tiempo de evitarlo. Pongámonos a ello. 

Respeto y movilidad respetuosa.

ANTONIO GARCÍA GARCÍA

ABOGADO DIRECTOR DE ABOGADO DEL RUIDO